El Banco de España ha iniciado la evaluación de candidaturas para un contrato de hasta 70,2 millones de euros relacionado con el desarrollo del euro digital. Este proceso de licitación, lanzado en julio, es un paso significativo en la creación de esta nueva forma de moneda que se espera esté disponible para los ciudadanos españoles en 2029.
El euro digital permitirá a los usuarios realizar pagos de manera similar a como lo hacen actualmente con aplicaciones como Bizum o tarjetas, pero en lugar de usar fondos de un banco comercial, el dinero provendrá directamente del Banco Central Europeo (BCE). Amaia Jaureguizar, quien lidera el proyecto en Inetum, una empresa colaboradora del Banco de España, explica que esta moneda digital tiene como objetivo ofrecer a los usuarios una forma de utilizar el efectivo de manera digital tanto en compras en línea como en establecimientos físicos.
Aunque el euro digital no sustituirá al efectivo, su implementación cambiará la forma en que las personas realizan transacciones. La experiencia del usuario al pagar un café, por ejemplo, seguirá siendo similar, pero en lugar de utilizar dinero de su cuenta bancaria, el cliente empleará una versión electrónica del efectivo, facilitando un acceso más directo a los fondos.
La infraestructura necesaria para soportar esta nueva moneda se está preparando en España, y se están considerando métodos para facilitar el acceso al euro digital incluso para aquellos que no poseen cuentas bancarias. Esto podría incluir a bancos y proveedores de servicios de pago como canales habituales para acceder a la moneda digital, lo que ampliaría su adopción y uso entre la población.
Este avance hacia el euro digital se produce en un contexto donde el uso de pagos móviles y digitales ha crecido considerablemente. En el día a día, los consumidores están cada vez más habituados a realizar transacciones sin efectivo, lo que hace que la introducción de una moneda digital europea sea un paso lógico en la modernización del sistema financiero.
Contexto: La digitalización de los pagos ha sido un objetivo estratégico en Europa, con el BCE explorando la viabilidad de una moneda digital desde 2020. La transición hacia un euro digital se alinea con las tendencias globales hacia monedas digitales, y tiene el potencial de mejorar la seguridad y eficiencia de los pagos en la zona euro. Este desarrollo es relevante para España, donde el uso de métodos de pago digitales ha aumentado, especialmente entre las generaciones más jóvenes. La evolución del euro digital podría transformar aún más el panorama financiero en el país, ofreciendo nuevas oportunidades y desafíos para consumidores y empresas.