El Banco Central Europeo (BCE) enfrenta un momento crítico debido al incremento del precio del petróleo, que ha subido un 27% desde el inicio del conflicto en Irán. Este aumento genera temores de un posible desabastecimiento energético en Europa, lo que podría llevar a la institución a considerar un aumento de los tipos de interés para combatir la inflación.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, ha señalado que Europa está mejor preparada para manejar este impacto que en 2022, aunque la incertidumbre y la volatilidad son mayores en la actualidad. Los miembros del BCE, incluidos los 'halcones' como Joachim Nagel y Madis Müller, están presionando por una acción rápida si la inflación continúa en aumento, mientras que otros abogan por una postura más cautelosa.
La situación en el estrecho de Ormuz, que sigue prácticamente bloqueado, añade complicaciones. Irán ha comenzado a minar la zona para restringir el paso de petroleros, lo que ha llevado a tensiones adicionales. La próxima reunión del BCE, programada entre el 18 y el 19 de marzo en Fráncfort, se centrará en el contexto geopolítico y sus implicaciones para la política monetaria, con la guerra en Oriente Medio marcando la agenda.