El BCE ha decidido mantener los tipos de interés en el 2% durante su reunión de marzo, en medio de una creciente incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio y su repercusión sobre la economía europea. Las proyecciones macroeconómicas se han revisado, elevando la inflación esperada al 2,6% para 2026, un aumento considerable respecto al 1,9% anticipado en diciembre.
El crecimiento del PIB europeo se prevé que se desacelere a 0,9% en 2026, una revisión a la baja desde el 1,2% estimado previamente. Christine Lagarde, presidenta del BCE, destacó que la decisión de mantener los tipos fue unánime y que el banco está preparado para afrontar el shock en desarrollo. Este entorno complejo ha llevado a los mercados a anticipar nuevas subidas de tipos en 2026 para combatir la inflación.
La guerra en Irán ha generado un aumento significativo en los precios de la energía, creando riesgos inflacionarios adicionales. Nicolas Forest, CIO de Candriam, advirtió que estas presiones podrían extenderse más allá de los costes energéticos directos, afectando también a los salarios. La situación actual plantea un desafío considerable para la política monetaria del BCE.