La importancia del dinero en efectivo se ha reafirmado en un contexto de crisis económica, donde los ciudadanos comienzan a sentir el impacto de factores como el aumento del precio de la gasolina debido a las tensiones de la guerra en Irán. En este sentido, el Banco Central Europeo (BCE) destacó en un informe de verano de 2025 que, a pesar de la creciente digitalización de los pagos, la demanda de billetes ha experimentado un crecimiento sólido.
El Riksbank, banco central de Suecia, ha recomendado recientemente a sus ciudadanos que guarden efectivo en casa, subrayando la relevancia del dinero físico en situaciones de incertidumbre. Este consejo se da en un momento en el que el uso del efectivo ha sido en gran parte eclipsado por métodos de pago digitales, pero su valor ha aumentado notablemente en las últimas dos décadas.
El informe del BCE, titulado 'Mantenga la calma y lleve efectivo: lecciones sobre el rol único del dinero físico en cuatro crisis', también examina el papel del efectivo en eventos críticos, como la crisis de deuda griega de 2008, el apagón en la Península Ibérica en 2024, la invasión de Rusia en Ucrania y la pandemia. En estas circunstancias, el efectivo ha demostrado ser un recurso crucial para la población.