La línea 7 del metro de Madrid experimentó una gran afluencia de pasajeros tras un evento masivo que tuvo lugar en el Estadio Metropolitano. Durante casi tres horas, miles de asistentes disfrutaron de un concierto de Bad Bunny, creando un ambiente festivo en la capital española.
La multitud abarrotó el vagón, donde se mezclaban sombreros de paja, pantalones cortos y flores en el pelo. A pesar de la densidad, el entusiasmo era palpable, con los jóvenes coreando canciones populares y animando a sus compañeros.
Sin embargo, la euforia no estuvo exenta de polémica, ya que un joven expresó su descontento con una frase que generó expectativa de respuesta, aunque no se produjo el coro esperado. La atmósfera se mantuvo animada con el sonido de un altavoz que reproducía música veraniega, uniendo a los presentes en un canto colectivo.