La Unión Europea se enfrenta a un desafío comercial significativo debido a un aumento en las exportaciones subvencionadas de China, conocido como «China Shock 2.0». Esta situación ha llevado a Bruselas a prepararse para una confrontación comercial más intensa, evidenciada en la reunión del 29 de mayo del Colegio de Comisionados sobre China.
Con el fin de proteger sus sectores estratégicos, la UE está implementando un nuevo instrumento de sobrecapacidad, diseñado para restringir el acceso de productos chinos a sus mercados. Este instrumento se añadirá al Instrumento Anticoerción (IAC), que está pendiente de aprobación, y a reglas más estrictas en materia de ciberseguridad, que afectarán a proveedores chinos en infraestructuras digitales clave.
El déficit comercial de la UE con China alcanzó niveles récord el año pasado, lo que refleja un problema estructural impulsado por el modelo estatal chino, que ha generado una sobrecapacidad industrial. Este contexto ha llevado a una mayor cuota de exportación global por parte de China, superando a la UE tras la pandemia de COVID-19.
En respuesta a las medidas europeas, el 7 de abril se aprobó un reglamento en China que establece un mecanismo para identificar y contrarrestar medidas discriminatorias, sugiriendo que Pekín podría tomar represalias ante las nuevas herramientas de la UE.