En enero de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que desmanteló muchas de las iniciativas de la administración Biden en relación a la inteligencia artificial (IA). Esta acción se produjo tres días después de que Trump asumiera su segundo mandato y forma parte de su compromiso de adoptar un enfoque menos restrictivo hacia la regulación de la IA.
La orden fue firmada en un evento en la Oficina Oval, donde Trump estuvo acompañado por David Sacks, un inversor de riesgo que asumió el cargo de "zar de la IA y las criptomonedas". Durante la ceremonia, Trump expresó su confianza en que esta decisión llevaría al país a la vanguardia del desarrollo tecnológico, a lo que Sacks respondió afirmativamente, subrayando la importancia de ganar en este ámbito.
Sin embargo, a medida que avanza su segundo mandato, los planes de Trump para la inteligencia artificial han enfrentado importantes obstáculos. La aparición de modelos avanzados como Mythos de Anthropic ha generado preocupaciones en diversos sectores, incluidos ejecutivos bancarios y agencias de inteligencia, sobre el potencial de la IA para provocar catástrofes cibernéticas. Esta inquietud ha llevado a un cambio significativo en la opinión pública respecto a la IA, con temores que abarcan desde la pérdida de empleos hasta el impacto en los precios de la electricidad.
Como resultado de estas preocupaciones, cientos de estados, ciudades y condados han implementado moratorias sobre la construcción de centros de datos, reflejando un cambio en la percepción y aceptación de esta tecnología. La regulación de la IA se ha vuelto un tema candente, y la presión sobre la administración de Trump para abordar estos desafíos ha aumentado.
Contexto: La regulación de la inteligencia artificial ha sido un tema complejo en Estados Unidos, especialmente tras la administración de Biden, que priorizó la seguridad y la ética en el desarrollo de esta tecnología. Organizaciones de diversos sectores han expresado su preocupación por el avance de la IA sin una supervisión adecuada. Este contexto es relevante para entender la postura de la administración Trump y las implicaciones que esto podría tener para la economía y la seguridad nacional, así como para la posición de Estados Unidos en el ámbito tecnológico global.