La venta de préstamos impagados en Europa ha alcanzado cifras históricas, con bancos y fondos de inversión promoviendo su comercialización a través de plataformas digitales. En la actualidad, más de 4.300 préstamos morosos están disponibles para su adquisición por parte de inversores particulares a través de servicer como Diglo, que es totalmente controlado por Santander, así como Aliseda de Blackstone y Hipoges de Pollen Street.
Entre finales de 2025 y principios de 2026, las gestoras han comenzado a dirigirse al público minorista, un cambio significativo en la estrategia de venta que tradicionalmente se enfocaba en inversores institucionales. Aunque la inversión en créditos morosos por parte de particulares ha existido anteriormente, se realizaba en circuitos cerrados y a través de perfiles especializados, como abogados que tenían acceso a esta operativa debido a su labor profesional.
La evolución tecnológica y el desarrollo de plataformas digitales son factores clave que han permitido esta nueva fase de comercialización. Gracias a estas innovaciones, ahora es posible que cualquier inversor acceda a este tipo de activos. Sin embargo, según fuentes del sector, la mayor parte de la facturación sigue generándose a través de operaciones con inversores profesionales, mientras que las transacciones con minoristas todavía representan menos del 15% del total en algunas firmas.
Los servicer, que gestionan estos préstamos en nombre de empresas promotoras, fondos y entidades financieras, subrayan que los acuerdos con consumidores incluyen salvaguardas adicionales. Esto se ha vuelto relevante a medida que se ha detectado un creciente interés por parte de diferentes tipos de inversores en créditos morosos, lo que lleva a un intento de democratizar el acceso a estos activos, según indican en el sector.
Aunque el enfoque hacia los inversores minoristas está en aumento, la estructura del mercado de préstamos impagados en Europa sigue siendo compleja. Las gestoras inmobiliarias como Diglo y Aliseda continúan siendo clave en la operativa, y las transacciones digitales están configurando un nuevo camino para la participación de inversores menos especializados.
Contexto: En los últimos años, el sector inmobiliario en España ha experimentado cambios significativos, con un aumento en las ventas de activos problemáticos por parte de entidades financieras. La BCE ha mantenido políticas de tipos de interés bajos, lo que ha incentivado la compra de activos de riesgo. Los cambios en la legislación también han facilitado la creación de plataformas digitales que permiten a pequeños inversores acceder a mercados que antes estaban reservados para grandes instituciones. Este fenómeno puede tener un impacto duradero en la recuperación económica y en la dinámica del mercado de crédito en el país.