La inversión extranjera directa bruta en España alcanzó un total de 12.446 millones de euros durante el primer semestre de 2026, lo que representa un crecimiento del 31,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este aumento se debe principalmente a la adquisición por parte de Orange del 50% de MasOrange, operación que se valoró en 4.250 millones de euros y se formalizó en junio.
A pesar de este crecimiento notable, el volumen de inversión sigue siendo el segundo más bajo desde 2021, excluyendo el año 2025. La Secretaría de Estado de Comercio ha señalado que, sin considerar el año pasado, los datos actuales son preocupantes, ya que se registraron 9.348 millones de euros entre enero y junio de 2025, la cifra más baja desde que se inició la pandemia.
Los Estados Unidos se consolidaron como el principal inversor en España, aportando el 23% del total de la inversión extranjera directa. La inversión procedente de EE. UU. creció un 84% con respecto al mismo periodo de 2025, lo que subraya un interés renovado en el mercado español. Sin embargo, el contexto internacional plantea desafíos, y las expectativas para la segunda mitad del año son menos optimistas.
En agosto de 2026, el valor de las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) en España sufrió una caída del 77%, lo que anticipa un posible retroceso anual en la inversión extranjera. En comparación, el periodo de julio a diciembre de 2025 registró un total de 21.000 millones de euros, lo que dificulta alcanzar cifras similares en el presente año.
El crecimiento de la inversión en los dos primeros trimestres de 2026 fue alentador, pero el panorama se ha oscurecido a medida que avanza el año. La inflación, la incertidumbre económica y otros factores globales están influyendo en la decisión de los inversores, lo que podría resultar en una disminución de la actividad en la segunda mitad del año.
Contexto: La inversión extranjera directa es un indicador clave de la salud económica de un país. En España, el flujo de inversión ha mostrado variaciones significativas en los últimos años, especialmente tras la pandemia. Las empresas que operan en el país, como Orange, juegan un papel crucial en este ámbito. El interés renovado de Estados Unidos en el mercado español podría estar relacionado con la recuperación económica y la estabilidad política, elementos que son esenciales para atraer capital extranjero. Sin embargo, los desafíos que se presentan en el contexto internacional podrían complicar los esfuerzos por mantener esta tendencia positiva en el futuro.