Las empresas extranjeras realizaron desinversiones por un total de 9.038 millones de euros en España durante el primer semestre de 2024, marcando la cifra más alta desde 2018. Esta tendencia se ha producido en un contexto donde la inversión extranjera directa neta ha caído un 40,1% en comparación con el mismo periodo del año anterior, situándose en 3.407 millones de euros. Por primera vez desde 2021, las desinversiones han superado la inversión neta, con casi tres euros desinvertidos por cada euro invertido en el país.
Las principales desinversiones fueron llevadas a cabo por compañías con sede en Reino Unido y Estados Unidos, que históricamente han sido los mayores inversores en el mercado español. En 2018, las desinversiones alcanzaron los 11.647 millones de euros, lo que indica un notable incremento en la venta y salida de activos por parte de empresas extranjeras en los últimos meses.
El Ministerio de Economía ha destacado que la inversión extranjera directa bruta alcanzó los 12.446 millones de euros entre enero y junio de 2024, lo que representa un aumento del 31,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el Gobierno no menciona la cifra neta de inversión, que ha disminuido significativamente. Esta discrepancia ha generado críticas, ya que algunos analistas consideran que la cifra bruta no refleja la realidad del clima de inversión en España.
La desinversión se define como el proceso en el que un inversor extranjero reduce, vende o retira su capital, activos o participación en una empresa en un país receptor. En los primeros 15 meses de la presidencia de Donald Trump, las empresas estadounidenses desinvirtieron 7.800 millones de euros en España, lo que sugiere que la tendencia de desinversiones podría estar acelerándose.
El Gobierno español ha intentado presentar la cifra de inversión extranjera directa bruta como un indicador de confianza en la economía nacional, pero la situación actual pone en entredicho esta narrativa optimista. A medida que las desinversiones superan a las inversiones, surgen preguntas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico en el país.
Contexto: Durante los últimos años, España ha sido un destino atractivo para la inversión extranjera, especialmente en sectores como la tecnología y la energía renovable. Sin embargo, la creciente incertidumbre global y cambios en políticas económicas en países clave han llevado a un cambio en la percepción de inversión en el país. La situación actual podría tener implicaciones significativas para el futuro económico de España, dado que las desinversiones afectan la confianza de los inversores y la estabilidad del mercado laboral.