El sector de private equity en España ha evolucionado rápidamente, desarrollándose desde una industria emergente hasta un mercado consolidado, especialmente en el segmento del lower mid-market. Sin embargo, la socia fundadora de Nexxus Iberia Private Equity, Maite Ballester, advierte que una parte significativa del capital que impulsa este crecimiento proviene del extranjero, lo que plantea un desafío para las gestoras españolas que deben competir en un ámbito internacional.
A pesar del auge en el número de gestoras y la profesionalización de sus equipos, así como la mejora en los procesos de creación de valor, el sector español enfrenta una paradoja. Ballester subraya que la base de inversores institucionales privados nacionales sigue siendo insuficiente para respaldar este desarrollo, lo que limita el potencial del mercado de pequeñas y medianas empresas.
La situación en España contrasta con la de otros países europeos. En Francia, por ejemplo, hay una sólida base de aseguradoras y grupos de ahorro que invierten en fondos locales, mientras que en Holanda, los fondos de pensiones tienen una presencia destacada en los mercados privados. En cambio, la estructura del ahorro en España está muy centrada en el sistema bancario, lo que afecta la captación de fondos en el ámbito local.
Este fenómeno de concentración en la banca influye en el fundraising local. Aunque la banca privada ha comenzado a facilitar la canalización de capital hacia los mercados privados, no puede reemplazar el papel fundamental que deberían desempeñar aseguradoras, fondos de pensiones y otros grandes inversores institucionales.
De acuerdo con datos de Spaincap, para el año 2025, los fondos de pensiones contribuirán con 178,8 millones de euros a los vehículos privados en España, de los cuales solo 50,5 millones serán aportados por LPs nacionales. Las aseguradoras, por su parte, solo aportarán 42 millones de euros. En contraste, los inversores públicos y los family office aportarán cantidades significativas, con 1.692,5 millones y 1.401,5 millones, respectivamente.
Ballester indica que las asignaciones de inversores institucionales españoles a activos alternativos son muy reducidas en comparación con otros mercados europeos. Las barreras que se mencionan suelen ser de carácter regulatorio, operativo o relacionadas con la valoración, aunque también hace hincapié en la necesidad de contar con recursos especializados en este ámbito.
Como consecuencia de esta situación, muchas gestoras españolas se ven obligadas a buscar capital en el exterior, ya que el que necesitan no está disponible en el país. Según Ballester, esta competencia ha forzado a las gestoras nacionales a elevar sus estándares para alinearse con las exigencias del mercado europeo.
Contexto: El desarrollo del private equity en España ha sido notable en los últimos años, con un incremento en la profesionalización de las gestoras y una mayor diversificación de las estrategias de inversión. Sin embargo, la dependencia del capital extranjero sigue siendo un obstáculo para el crecimiento sostenible del sector. Las instituciones financieras en España, como los bancos y las aseguradoras, tienen la oportunidad de desempeñar un papel más activo en el apoyo a este mercado, lo que podría fortalecer la economía y fomentar la innovación dentro del país.