La revisión de las previsiones económicas del Gobierno español, presentada por Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, se produce en un contexto complicado marcado por la inestabilidad geopolítica. La guerra en Irán y la desaceleración del PIB dificultan la posibilidad de implementar nuevas rebajas fiscales antes de las elecciones generales, que deben celebrarse a más tardar el año próximo.
Según advertencias de organismos como el FMI y la OCDE, prolongar las reducciones fiscales podría incrementar el déficit, sugiriendo que deben concentrarse en los sectores más vulnerables. Además, se estima que eliminar estas medidas podría elevar la inflación entre ocho y nueve décimas porcentuales, según Funcas.
A pesar de estas dificultades, el Ejecutivo tiene la intención de mantener o aplicar nuevas rebajas fiscales con tintes preelectorales. Cuerpo evitó actualizar el cuadro macroeconómico en su último informe enviado a Bruselas, citando la "elevada incertidumbre" derivada del conflicto en Oriente Próximo y la "extraordinaria volatilidad" de los mercados energéticos.