La inflación en España está proyectada a ser la más alta de las grandes economías del euro, según el último informe de la OCDE, que ha revisado al alza sus previsiones para el país debido a la guerra en Irán y las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz. Se espera que la inflación media para 2026 se sitúe en el 3,7%, un aumento significativo respecto al 3,3% pronosticado hace tres meses, mientras que para el año siguiente se prevé una inflación del 3,4%, frente al 2,9% estimado anteriormente.
La OCDE ha indicado que la presión inflacionaria se extenderá más allá del sector energético y afectará a toda la economía española. En agosto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó un 4,3%, lo que ha incrementado el diferencial de inflación de España con respecto a otros países de la eurozona a 1,4 puntos, un nivel que comienza a poner en riesgo la competitividad de los productos y servicios españoles.
En contraste, la media de inflación en las grandes economías de la eurozona se mantendrá en 3% este año, con un incremento de dos décimas, y en 2,9% el próximo, con un aumento de cuatro décimas. Solo Alemania, que está atravesando un ciclo de inversión pública significativo, verá su inflación superar el 3% en 2027, dentro del grupo que incluye a España, Italia y Francia.
La OCDE ha señalado que la guerra de Irán y las distorsiones que ha generado en los mercados energéticos han sido factores determinantes para esta disparidad en las proyecciones de inflación. España, en particular, ha mostrado una vulnerabilidad notable frente a estos cambios globales, lo que podría complicar aún más su recuperación económica post pandemia.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha sido informado sobre estas previsiones preocupantes, que reflejan no solo un reto inmediato para el gobierno, sino también un desafío a largo plazo para la estabilidad económica del país. La situación actual demanda un enfoque estratégico para mitigar el impacto de la inflación en los hogares y empresas españolas.
Contexto: La economía española se ha visto afectada en los últimos años por diversas crisis, incluida la pandemia de COVID-19, que resultó en una contracción significativa del PIB en 2020. Desde entonces, el país ha estado intentando recuperarse, pero la guerra en Irán ha introducido nuevas complicaciones. Las medidas del Banco Central Europeo (BCE) para controlar la inflación y estabilizar los mercados serán vitales en este contexto, ya que la presión inflacionaria podría obstaculizar el crecimiento económico y afectar el poder adquisitivo de los ciudadanos.