La Comisión Europea está instando a los países miembros a desarrollar estrategias que permitan disminuir el consumo de gas y electricidad ante la llegada del invierno. Actualmente, las reservas de gas en la Unión Europea se sitúan en un 70%, lo que representa aproximadamente 12 puntos porcentuales menos que el nivel observado en las mismas fechas de 2025. Dan Jørgensen, el comisario europeo de energía, ha solicitado a los Estados que evalúen la posibilidad de adoptar o mantener medidas para reducir la demanda mientras la presión sobre los mercados energéticos se mantenga.
Entre las acciones sugeridas se encuentran la reducción del consumo eléctrico en horas pico, la reprogramación de parte de la demanda a otros momentos del día, la limitación de temperaturas en ciertos edificios, la suspensión de calefacción exterior y el apagado de luces innecesarias durante la noche. A pesar de la advertencia, Bruselas no ha establecido nuevas restricciones para las pequeñas y medianas empresas y ha reconocido que actualmente no se enfrenta a un riesgo inmediato en la seguridad del suministro energético. Sin embargo, la petición recuerda las medidas de ahorro que España implementó durante la crisis energética de 2022.
La situación energética en Europa en 2026 se presenta diferente a la que se vivió hace cuatro años. En 2022, la crisis estuvo íntimamente relacionada con la guerra en Ucrania y la reducción de los suministros de gas ruso hacia el continente, en un contexto donde la dependencia comunitaria de este combustible era considerablemente mayor. Jørgensen ha señalado que, ante la crisis anterior, la respuesta de los Estados consistió en diversificar proveedores, aumentar las importaciones de gas natural licuado y reducir el consumo general de energía.
En la actualidad, la presión sobre los mercados energéticos se debe en parte a la guerra en Oriente Medio y sus repercusiones sobre los precios internacionales del petróleo y el gas. Según la agencia de noticias Reuters, el conflicto y las dificultades para llenar las reservas europeas han incrementado la presión en el mercado. Sin embargo, la UE se enfrenta a este invierno con mejores condiciones, incluyendo una mayor capacidad de importación de gas natural licuado, un aumento en la generación de energía renovable y un consumo de gas más bajo en comparación con hace cuatro años.
Jørgensen ha reiterado la importancia de que los gobiernos consideren medidas que permitan mantener las inyecciones de gas en los almacenamientos o reducir el consumo de gas y electricidad según sea necesario. Estas sugerencias son parte de un esfuerzo más amplio para garantizar la estabilidad energética en Europa durante el invierno.
Contexto: En los últimos años, la Unión Europea ha estado trabajando para aumentar su autonomía energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente del gas ruso. La crisis de 2022 llevó a muchos países a implementar políticas de ahorro energético, mientras que el aumento de las energías renovables se ha convertido en un objetivo prioritario. Las tensiones geopolíticas actuales, incluidas las derivadas de conflictos en Oriente Medio, continúan afectando los precios de la energía y la seguridad del suministro en toda Europa.