En un giro significativo en su política energética, España no importó gas de Rusia en septiembre, marcando un hito desde el inicio del conflicto en Ucrania. Este cambio se produce a medida que se acerca la prohibición de importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) ruso que establece Bruselas, diseñada para reducir la dependencia del gas ruso en Europa. A pesar de esta prohibición, Rusia aún representó el 15,2% del gas recibido por España entre enero y septiembre, manteniéndose como el tercer mayor proveedor del país, por detrás de Argelia y Estados Unidos.
Durante septiembre, Estados Unidos lideró el suministro de gas a España, alcanzando el 48,2% del total, seguido de Argelia con un 29,3% y Nigeria con un 10,9%. Juntos, estos tres países constituyeron cerca del 88% del aprovisionamiento de gas en ese mes. Sin embargo, la situación de almacenamiento en España es preocupante, ya que los almacenes subterráneos estaban al 75% de su capacidad al final de septiembre, una cifra inferior al 87% registrado el año anterior.
La caída interanual en las existencias de gas ha sido del 13,7%, lo que plantea un desafío adicional de cara al invierno, periodo en el que el consumo de gas tiende a incrementarse debido a las necesidades de calefacción y generación eléctrica. Este descenso en las reservas podría forzar a España a realizar nuevas compras en el mercado internacional, lo que podría implicar precios más elevados si coincide con un aumento en la demanda.
El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) alertó que Bruselas podría verse obligada a implementar una reducción del 7% en el consumo de gas durante los meses de invierno en comparación con el año anterior. En el contexto de la Unión Europea, las reservas de gas se encuentran también por debajo de los niveles normales para esta época, con un 72,4% de capacidad ocupada el 3 de octubre, el índice más bajo para esta fecha según los informes.
Este escenario se desarrolla en medio de una presión creciente sobre el mercado energético europeo, donde la necesidad de contar con suficiente gas almacenado se torna crucial. La dependencia de importaciones y la gestión de las reservas son temas de vital importancia para la seguridad energética de España y la estabilidad del mercado europeo.
Contexto: En los últimos años, España ha trabajado para diversificar sus fuentes de energía, especialmente tras la invasión de Ucrania por Rusia en 2022. Las iniciativas han incluido un aumento en las importaciones de gas de países como Estados Unidos y Argelia. La transición hacia fuentes de energía más sostenibles y la reducción de la dependencia del gas ruso son objetivos clave para la política energética del país, alineándose con los esfuerzos de la Unión Europea para garantizar la seguridad energética y mitigar el impacto del conflicto en el suministro de recursos energéticos.