Las aerolíneas europeas enfrentan actualmente el mayor desafío de su historia debido al aumento desmedido de los precios del queroseno, que ha alcanzado los 207,5 dólares por barril. Este precio es el más alto a nivel internacional y se sitúa muy por encima de los 100 dólares que se pagaban antes del inicio del conflicto en Oriente Medio en febrero de 2026. Las aerolíneas del continente han experimentado un incremento del 127,9% en los precios del combustible en comparación con el año anterior, según datos proporcionados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
La situación se complica debido al cierre prolongado del Estrecho de Ormuz y la interrupción temporal de un oleoducto crucial en Arabia Saudí tras un ataque de los rebeldes hutíes. Estos factores han contribuido al encarecimiento del queroseno, poniendo en alerta a las compañías aéreas. En comparación, las aerolíneas africanas también enfrentan altos costos, pagando 204,97 dólares por barril, mientras que las de Oriente Medio disfrutan de precios más bajos, alrededor de 177,35 dólares, gracias a su mayor autonomía en el abastecimiento.
En la región de Asia-Oceanía, el costo del barril se aproxima a 183 dólares, mientras que en Norteamérica es de 193,6 dólares y en América Latina se sitúa en 196 dólares. Este escenario ha llevado a las aerolíneas europeas a considerar la reducción de vuelos como una estrategia para mitigar el impacto de estos altos precios, en un intento de evitar pérdidas en rutas menos rentables.
El sector aéreo europeo ha comenzado a plantear la necesidad de solicitar medidas de intervención a la Comisión Europea para afrontar esta crisis. Aunque se ha descartado un desabastecimiento inminente de queroseno, el riesgo de que las compañías operen a pérdidas es una preocupación creciente. La capacidad de las aerolíneas para ajustar sus precios es limitada, lo cual podría afectar su viabilidad económica.
Contexto: Desde el inicio de 2026, el sector aéreo en Europa ha enfrentado múltiples desafíos, incluyendo el impacto de la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania. Las principales aerolíneas, como Iberia y Air Europa, han tenido que adaptarse a un entorno cada vez más complicado, marcado por la volatilidad de los precios de los combustibles y la incertidumbre en los mercados internacionales. Esta situación es crítica para la economía española, dado que el turismo representa una parte significativa del PIB del país, y el aumento de los costos operativos podría repercutir en los precios de los billetes y en la demanda de viajes.