La difícil situación económica en Francia se ha intensificado debido a la escalada de precios de los combustibles, lo que complica aún más la campaña presidencial de los candidatos cercanos a Emmanuel Macron. A partir del 20 de septiembre de 2026, el precio promedio del litro de gasóleo alcanzó un récord de 2,41 euros, mientras que el litro de Sin Plomo 98 se sitúa en aproximadamente 2,28 euros. Esta crisis se ha visto exacerbada por el deterioro de las condiciones en Oriente Próximo, especialmente en Yemen y Arabia Saudí.
La campaña de los aspirantes, como los ex primeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal, se desarrolla en un contexto de creciente descontento social. Hasta el 70% de los encuestados en un sondeo de BFM TV considera que las medidas adoptadas por el Gobierno son "insuficientes" para proteger a los automovilistas. Esta percepción se suma a un panorama económico complicado, con una previsión de crecimiento del 0,4% del PIB y un déficit público del 5,4%.
La caída de la popularidad de Macron es notable, con un 16% de confianza según un estudio de Ipsos para 'La Tribune du Dimanche', lo que representa su nivel más bajo desde que asumió la presidencia en 2017. Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu solo cuenta con el respaldo del 20% de la población. Estos números reflejan el impacto negativo que la crisis energética y el aumento de los precios han tenido en la percepción pública del Gobierno.
El macronismo se enfrenta a un panorama electoral muy diferente al de las elecciones presidenciales de 2022, ya que las elecciones de 2027 están programadas para el 18 de abril (primera vuelta) y el 2 de mayo (segunda vuelta). En aquel momento, Macron pudo responder a la crisis energética con medidas que le otorgaron una ventaja. Sin embargo, la situación actual del Gobierno presenta un desafío significativo.
Contexto: La economía francesa ha estado bajo presión en los últimos años, con una serie de crisis que han sacudido la confianza de los ciudadanos en la gestión de Macron. Desde el inicio de su mandato, han surgido preocupaciones sobre el aumento del costo de vida y el poder adquisitivo, factores que han contribuido a un clima de descontento en la población. La inflación y el aumento de los precios de la energía continúan siendo temas centrales en la agenda política, afectando no solo a la popularidad del presidente, sino también al futuro del partido en las próximas elecciones.