La Comisión Europea ha presentado una propuesta ambiciosa con el objetivo de aumentar significativamente la capacidad de los centros de datos en la Unión Europea. Este plan, conocido como el Cloud and AI Development Act (CADA), busca triplicar dicha capacidad en un periodo de cinco a siete años, con la meta de satisfacer las necesidades de empresas y administraciones públicas para el año 2035. Se trata de una estrategia que no solo implica aumentar el número de instalaciones, sino mejorar la capacidad operativa existente.
El impulso hacia esta expansión se debe a la creciente demanda de servicios de inteligencia artificial y soluciones en la nube, así como a cargas de trabajo más complejas que requieren infraestructuras robustas. La Comisión Europea ha identificado la necesidad urgente de construir esta infraestructura a gran escala para que Europa no se quede atrás en el ámbito tecnológico. Sin embargo, el proyecto enfrenta un reto considerable: la dependencia de la UE de proveedores externos para tecnologías clave.
Según un análisis realizado por GEA y DECISION, las empresas con sede en la Unión Europea solo controlan un 6% del mercado de semiconductores para centros de datos y un 7% en la fabricación y ensamblaje de servidores. Además, solo capturan el 8% del valor asociado a la infraestructura cloud. Esto indica que la mayoría del valor generado en estas áreas tecnológicas se encuentra en manos de empresas fuera de la UE, lo que plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad de la expansión proyectada.
A pesar de esta dependencia, Europa cuenta con fortalezas significativas en el sector. La empresa neerlandesa ASML, por ejemplo, es reconocida como el único fabricante de maquinaria avanzada para semiconductores a nivel mundial, lo que le otorga una posición estratégica en el desarrollo de tecnologías cruciales. Sin embargo, la fabricación avanzada de semiconductores se concentra mayormente en Asia oriental, mientras que el diseño de chips y el mercado de servidores están dominados por empresas estadounidenses.
La propuesta de la Comisión Europea seguirá su curso a través del proceso legislativo, lo que podría implicar un cambio en la dinámica actual del sector tecnológico en Europa. La necesidad de servidores, chips y la infraestructura necesaria para operar centros de datos crecerá de manera significativa si se aprueba el plan. Sin embargo, los desafíos asociados a la dependencia de proveedores externos y la captura del valor generado en la región no deben ser subestimados.
Contexto: La Unión Europea ha estado trabajando para reducir su dependencia tecnológica de actores externos, especialmente en el sector de semiconductores y tecnologías de la información. En años recientes, se han implementado diversas iniciativas para fomentar la innovación y la producción local, con el fin de fortalecer su posición en el mercado global. Esta situación es crítica, dado que la tecnología y la digitalización son pilares fundamentales para la competitividad económica de España y la región en su conjunto.