Los vehículos autónomos de Waymo enfrentan un inconveniente operativo que afecta su funcionalidad. Cuando un pasajero deja una puerta entreabierta al finalizar un trayecto, el coche no puede continuar su ruta hasta que alguien la cierre. Este problema, que puede parecer trivial, representa un obstáculo significativo en la operación de estos robotaxis.
La compañía está llevando a cabo un programa en Atlanta que busca mitigar este inconveniente. Alerta a repartidores de aplicaciones como DoorDash cuando uno de sus vehículos presenta esta situación. Por tareas como cerrar la puerta, se les ofrece una compensación monetaria, que puede llegar hasta 11,25 dólares.
Este enfoque demuestra la necesidad de apoyo humano en ciertas circunstancias, subrayando las limitaciones actuales de la tecnología de conducción autónoma. A pesar de la innovación que representan estos vehículos, el reto de garantizar su operatividad sigue siendo un aspecto crítico en su implementación.