Renfe ha decidido establecer una nueva empresa de autobuses con el propósito de optimizar su respuesta ante interrupciones en el servicio ferroviario, como obras o condiciones climáticas adversas. Esta iniciativa, que cuenta con un socio especializado que poseerá el 51% de la compañía, busca disminuir la dependencia de empresas externas y mejorar la atención al cliente.
El coste de este nuevo servicio se estima en 61,5 millones de euros, lo que permitirá a la operadora ahorrar entre 9 y 13 millones de euros anuales al reducir los gastos relacionados con los planes de transporte alternativo por carretera. En un periodo de diez años, se espera que el ahorro total alcance entre 90 y 130 millones de euros.
Además, Renfe ha iniciado un proceso de licitación pública para seleccionar a su socio y garantizar una flota estable de autobuses y personal capacitado. Esta estrategia no solo busca asegurar la disponibilidad de recursos en momentos de alta demanda, sino también ofrecer un servicio más integrado y personalizado a los viajeros.