Microsoft ha perdido terreno en la carrera por el poder de la inteligencia artificial al adquirir importantes sitios en Texas y Virginia Occidental para centros de datos impulsados por gas natural. En sus inicios, la empresa contaba con un impresionante arsenal de 9 gigavatios de sitios de centros de datos conectados a la red, una ventaja que ahora se ha visto comprometida.
Desde finales de 2024 y principios de 2025, la directora financiera, Amy Hood, limitó el gasto en infraestructura, lo que obligó a Microsoft a retirar o ralentizar varios acuerdos en curso tanto en EE. UU. como en Europa. Esto permitió que competidores como Google y Oracle aprovecharan la oportunidad, asegurando capacidad de red en el Medio Oeste y el Atlántico medio, además de adquirir sitios que Microsoft había liberado.
Oracle, por ejemplo, se hizo con gran parte de la capacidad de utilidad disponible para su centro de datos en construcción para Open AI en Port Washington, mientras que Google avanzó rápidamente con dos campus en Indiana debido a la incertidumbre de Microsoft. La empresa ha comenzado a retomar el desarrollo de algunos de sus proyectos con nuevos plazos, aunque Hood ha advertido que la capacidad seguirá siendo un desafío hasta al menos el final de su año fiscal en junio.