Ana Botín, presidenta de Banco Santander, ha resaltado que la adquisición de Webster Bank representará un avance significativo para la entidad, con un potencial retorno sobre el capital (Rote) superior al 18% para 2028. La operación, que incluye una inversión de 12.000 millones de dólares, se llevará a cabo mediante la integración con Santander USA.
La compra, ya autorizada por la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de Estados Unidos, aún necesita la aprobación de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo (BCE) para completarse. Botín considera que no existen elementos que puedan generar oposición a la operación, que califica como una transacción interna de mercado, destacando que ambas partes se beneficiarán de un servicio mejorado y precios más competitivos.
Durante una entrevista en CNBC, la presidenta de Santander subrayó que la compra de Webster no solo fortalecerá la posición del banco en el mercado estadounidense, sino que también contribuirá a un sistema bancario más competitivo en el país. Según Botín, la operación es una oportunidad que beneficiará tanto a los clientes de Santander como a los de Webster, generando un impacto positivo en la economía estadounidense.
Botín también mencionó que la actividad de negocios de Webster complementará la división de consumo de Santander USA, creando un grupo con más de 300.000 millones de dólares en activos. La integración de ambas entidades permitirá a Santander mejorar sus costes de financiación y aprovechar la especialización de Webster en el sector sanitario.
La presidenta de Santander describió a Webster como un "banco excelente", subrayando la complejidad de adquirir instituciones de tal calidad. Esta adquisición se produce en un contexto de tensiones entre España y Estados Unidos, especialmente debido a las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, relacionadas con la guerra en Irán.
Contexto: El Banco Santander, con sede en España, ha estado ampliando su presencia en el mercado estadounidense en los últimos años, buscando diversificar sus fuentes de ingresos y mejorar su rentabilidad. La adquisición de Webster es parte de una estrategia más amplia para posicionarse en un sector bancario cada vez más competitivo, a medida que las instituciones financieras buscan adaptarse a un entorno económico cambiante y a las demandas de los consumidores. En este escenario, la aprobación regulatoria es clave para el éxito de la transacción y la consolidación de Santander en el mercado estadounidense.