Expertos en nutrición destacan la importancia de consumir hidratos de carbono antes de realizar entrenamientos de alta intensidad. Estos nutrientes son esenciales para mantener los niveles de glucosa en sangre y asegurar que las reservas de glucógeno muscular se mantengan, evitando así el temido agotamiento durante la sesión de ejercicio.
Además, se recomienda incluir una cantidad moderada de proteína en el desayuno para prevenir el daño muscular y facilitar la recuperación, especialmente en rutinas que involucran entrenamiento de fuerza. Sin embargo, el momento de la ingesta es crucial; lo ideal es consumir alimentos sólidos ricos en carbohidratos entre 1 y 4 horas antes de hacer ejercicio.
En la práctica, este margen de tiempo puede ser difícil de cumplir para quienes entrenan temprano en la mañana. Por lo tanto, si el tiempo es limitado, es aconsejable ajustar la estrategia nutricional para maximizar el rendimiento.