El negocio de mariscos conocido como Duryea's Lobster Deck, ubicado en Montauk y dirigido por Marc Rowan, CEO de Apollo Global Management, ha sido objeto de controversia durante más de una década. Este establecimiento, que atrae a celebridades gracias a sus vistas al atardecer y su menú de lujo, incluyendo una ensalada de langosta de 97 dólares, ha enfrentado críticas de los residentes locales que consideran que su operación es ilegal.
Los vecinos de Rowan, entre ellos Hannah Kirschner, han expresado su descontento, argumentando que el negocio nunca obtuvo las aprobaciones necesarias para funcionar como un restaurante. Kirschner, quien posee una casa en la zona desde 1994, afirmó: "El dinero y el poder no deberían eximirte de las mismas leyes que nosotros tenemos que cumplir".
La propiedad, que tiene raíces que datan de la década de 1920, originalmente operaba como una tienda de cebos. Sin embargo, a partir de la década de 1990, el anterior propietario comenzó a realizar ampliaciones, añadiendo mesas de pícnic y una terraza. A raíz de las quejas residentes, la Junta de Zonificación de East Hampton dictaminó que no se permitiría un restaurante de gran escala y prohibió cualquier expansión sin las debidas aprobaciones del ayuntamiento.
Cuando Rowan adquirió el local en 2014, ya había una "enemistad a muerte" con la comunidad, según su abogado. Aunque inicialmente tenía planes más amplios para la propiedad, ha tenido que ajustar sus expectativas y ha estado involucrado en prolongadas batallas legales con la junta de zonificación local, enfrentándose a cuestiones relacionadas con sistemas sépticos, derechos de muelle y quejas sobre aparcamiento.
Después de años de litigios, la disputa ha regresado a lo que un juez describió como la "casilla de salida", lo que deja en el aire el futuro de las cenas junto al mar que han convertido a Duryea's en un destino exclusivo. A pesar de la incertidumbre, el juez ha permitido que el establecimiento continúe operando mientras persiste el caso legal.
Este conflicto refleja tensiones más amplias en la comunidad de Montauk, que busca preservar su estilo de vida frente a la influencia de los enclaves más lujosos de los Hamptons. La aldea ha mostrado firmeza en sus esfuerzos por mantener su identidad, lo que incluye iniciativas para retirar instalaciones no autorizadas en propiedades locales y limitar desarrollos que alteren su carácter rústico.
Contexto: En los últimos años, Montauk ha visto un aumento en el desarrollo turístico y el interés de inversores como Rowan, lo que ha generado una serie de conflictos con los residentes que defienden la preservación de su entorno. La presión sobre la infraestructura local y los servicios también ha crecido, exacerbando las tensiones entre los nuevos negocios y los residentes establecidos. La Junta de Zonificación de East Hampton ha sido clave en la regulación de estos desarrollos, buscando equilibrar el crecimiento económico con la protección de la comunidad.