El informe Fénix, elaborado por un grupo académico, ha revelado una preocupante tendencia en el modelo económico de Catalunya. Señala que este modelo podría estar llevando a un retroceso económico significativo y plantea serias amenazas para la cohesión social en la región a medio plazo.
Las cifras indican una caída en la productividad y un aumento en el número de empleos de baja calidad, lo que genera un contexto alarmante que no parece estar siendo reconocido por la sociedad. Este informe también critica el mantenimiento y crecimiento de actividades de escaso valor añadido, las cuales son sostenidas por una inmigración masiva que se enfrenta a condiciones de vida precarias.
La situación se agrava en un periodo de gran complejidad política y social, marcado por las secuelas de la crisis financiera de 2008. En este contexto, se hace necesario reconsiderar las políticas económicas actuales para evitar que se fortalezcan discursos excluyentes y peligrosos.