CaixaBank ha experimentado un notable aumento en la venta de activos inmobiliarios, alcanzando un total de 548 millones de euros en la primera mitad del año, lo que representa un 80% más en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este incremento se debe principalmente a la venta de 371 millones de euros en inmuebles adjudicados durante el segundo trimestre, en contraste con los 177 millones de euros logrados en el primer trimestre de este año.
La entidad, que está dirigida por Gonzalo Gortázar, ha concentrado un 10% de su crédito en sus sucursales internacionales, lo que refleja una estrategia de diversificación y optimización de su cartera. La actividad de venta ha permitido a CaixaBank generar 109 millones de euros en resultados, incluyendo tanto plusvalías como provisiones.
Al cierre del mes de junio, la entidad bancaria ha reducido su cartera de activos inmobiliarios hasta aproximadamente 1.500 millones de euros. Este total incluye 922 millones de euros en activos disponibles para la venta, netos de provisiones, y 585 millones de euros en activos destinados al alquiler. En comparación con el primer semestre de 2025, esta cifra representa una disminución significativa, ya que en junio del año anterior, los activos inmobiliarios adjudicados estaban valorados en 1.273 millones de euros y la cartera de alquiler en 944 millones de euros.
La reducción del stock inmobiliario ha sido de aproximadamente 710 millones de euros en un año, lo que indica un esfuerzo continuo de la entidad por aligerar su carga en este sector. Este proceso de desinversión ha sido una prioridad para CaixaBank desde la integración de Bankia, cuando los activos adjudicados para la venta eran de 930 millones de euros y los destinados al alquiler alcanzaban 1.747 millones de euros.
Gortázar comentó que el segundo trimestre de este año mostró una actividad de venta que superó las expectativas típicas para este periodo. Sin embargo, enfatizó que este resultado no debe ser considerado un fenómeno aislado, ya que CaixaBank anticipa que las ganacias provenientes de la venta de activos inmobiliarios continúen en ascenso.
Contexto: En los últimos años, CaixaBank ha estado reestructurando su cartera inmobiliaria para adaptarse a un entorno económico cambiante y mejorar su rentabilidad. La integración de Bankia en 2020 supuso un desafío para la entidad, que ha tenido que gestionar un considerable volumen de activos no productivos. La reducción de la cartera inmobiliaria es parte de una estrategia más amplia para optimizar su balance y mejorar la eficiencia operativa. A medida que el mercado inmobiliario se recupera, CaixaBank busca capitalizar estas oportunidades para fortalecer su posición en el sector financiero español.