El próximo 14 de noviembre, el acuerdo de pesca entre la Unión Europea y Mauritania podría expirar, lo que generaría una grave crisis en el sector pesquero español. La armadora gallega María José de Pazo, con más de 20 años en la industria, ha expresado su preocupación, indicando que no hay un "plan B" para los barcos que dependen de este acuerdo. Actualmente, cuatro embarcaciones gallegas que pescan merluza negra en las aguas mauritanas sostienen alrededor de 40 empleos directos.
La situación se complica aún más con la posible paralización de las actividades pesqueras, que afectaría a un total de 16 marisqueros de Huelva, lo que implica que cerca de 480 personas están en riesgo de perder sus trabajos. En total, se estima que unos 500 trabajadores españoles quedarían sin una alternativa clara si no se renueva el acuerdo. La Confederación Española de Pesca (Cepesca) advierte que por cada puesto de trabajo directo en el mar, se podrían ver afectados otros cinco en tierra, elevando el impacto total a aproximadamente 2.600 trabajadores.
La incertidumbre en el sector ha llevado a una creciente sensación de "desidia y abandono" entre los pescadores, quienes dependen en gran medida de este caladero. Desde 1987, Bruselas y Mauritania han mantenido relaciones pesqueras, y el protocolo actual, firmado en 2021, es considerado el más significativo que la UE tiene fuera de sus aguas, tanto por el volumen de capturas como por su dimensión económica. Este acuerdo permite la actividad pesquera de barcos de diez Estados miembros, incluidos España, Francia y Portugal, a cambio de una contribución comunitaria de 60,8 millones de euros anuales.
A pesar de la importancia del acuerdo, las negociaciones para su renovación se han estancado. Hasta la fecha, se han llevado a cabo cuatro rondas de negociaciones entre Bruselas y las autoridades mauritanas, pero no se ha logrado alcanzar un nuevo protocolo. La falta de progreso en estas discusiones ha generado una gran preocupación entre los operadores del sector pesquero, quienes temen que una eventual paralización afecte gravemente no solo a los pescadores, sino también a las comunidades costeras que dependen de esta actividad para su economía.
Contexto: La pesca en aguas mauritanas es vital para la flota pesquera europea, y su pérdida podría tener repercusiones significativas en España. El sector pesquero español ha estado enfrentando desafíos en los últimos años, incluidos los relacionados con la sostenibilidad y la regulación de las capturas. A medida que el acuerdo con Mauritania se aproxima a su vencimiento, la presión sobre los actores involucrados para lograr una solución se intensifica, destacando la necesidad de un enfoque estratégico para garantizar la continuidad de la actividad pesquera en la región.