La transformación tecnológica en el sector bancario español podría resultar en la pérdida de hasta 110.000 empleos. Este recorte se alinea con la tendencia de grandes entidades como Santander, BBVA y CaixaBank, que están considerando la prejubilación de entre 2.000 y 3.000 empleados en España. A pesar de esta situación, ING y Bankinter se destacan como las únicas instituciones que no han implementado ningún ERE y han incrementado su plantilla.
Con un total de 164.000 profesionales actualmente empleados en el sector, según datos de las patronales AEB y Ceca, la cifra ha disminuido significativamente desde los 270.000 trabajadores que existían hace quince años. De estos, el 26% se encuentra en nómina de CaixaBank, que se ha posicionado como el décimo mayor empleador del país tras absorber a Bankia.
La competencia por atraer talento, especialmente en el ámbito de los científicos de datos, se intensifica a medida que las entidades financieras se enfrentan a las grandes tecnológicas. El año pasado, CaixaBank incorporó a 500 ingenieros para ayudar en esta adaptación.