La situación se ha intensificado entre Iberdrola y las organizaciones sindicales implicadas en las negociaciones para un nuevo convenio colectivo, el cual ha estado caducado durante dos años. Desde enero de 2025, la empresa ha estado intentando renovar las condiciones laborales de sus empleados, pero los esfuerzos han tenido escaso éxito. En respuesta a este estancamiento, la compañía ha decidido recurrir al Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) como mediador en las conversaciones.
La dirección de Iberdrola ha denunciado la postura «inamovible» de los sindicatos, argumentando que es necesaria una intervención externa para avanzar en las conversaciones. A lo largo de las negociaciones, la empresa ha presentado hasta sesenta propuestas de mejora, sin embargo, los sindicatos han respondido que es Iberdrola la que se ha levantado de la mesa de diálogo, lo que ha llevado a un impasse en las discusiones.
La compañía ha solicitado la mediación del SIMA con el objetivo de que se apliquen principios de buena fe en las negociaciones. Según Iberdrola, es crucial que los sindicatos presenten propuestas constructivas que no estén influenciadas por intereses externos a la empresa. La UGT y CC OO, dos de las principales organizaciones sindicales, han rechazado esta afirmación, sosteniendo que la falta de avance se origina en la actitud de la dirección de la empresa, que, a pesar de reportar beneficios millonarios, está planteando condiciones que podrían perjudicar el poder adquisitivo de los trabajadores.
El secretario general de UGT en Iberdrola, José Antonio López Navarro, ha indicado que no hay un bloqueo por parte de los sindicatos, sino que la verdadera obstrucción proviene de la dirección de la empresa. La principal discrepancia entre las partes se centra en la cuestión de la subida salarial, donde los sindicatos han solicitado un incremento que considera necesario para contrarrestar la disminución del poder adquisitivo de la plantilla.
La decisión de Iberdrola de recurrir al SIMA se alinea con acciones recientes de otras multinacionales, como Airbus, que también han optado por la mediación en situaciones conflictivas con los sindicatos. Esta medida pone de manifiesto la creciente tensión en las relaciones laborales dentro del sector energético, donde las negociaciones de convenios colectivos suelen ser complicadas.
Contexto: El conflicto en Iberdrola se produce en un contexto más amplio de tensiones laborales en España, donde las organizaciones sindicales han estado demandando mejoras salariales y condiciones de trabajo más justas. Desde la crisis económica de 2008, muchas empresas han ajustado sus políticas laborales, lo que ha generado un descontento significativo entre los trabajadores. Iberdrola, como uno de los principales actores en el sector energético español, tiene un papel crucial en la configuración de las futuras negociaciones laborales en el país. La situación en la empresa podría servir de precedente para otras compañías del sector ante las demandas de los trabajadores por mejores condiciones laborales.