El estrés laboral puede tener efectos adversos en el rendimiento, según un estudio de la Universidad de Stanford. A medida que la presión se incrementa, los trabajadores pueden experimentar bloqueos y agotamiento, lo que compromete su capacidad para innovar. La Ley de Yerkes-Doson indica que una presión moderada puede mejorar la atención, pero un exceso de esta lleva a la visión de túnel, donde se repiten patrones en lugar de buscar soluciones creativas.
Marta Romo, socia directora de Be Up, explica que el equilibrio entre presión y tranquilidad es esencial para mantener la productividad. José Manuel Chapado, CEO de Éthica, advierte que la presión constante puede impedir disfrutar del presente y cuidar el futuro. La psicóloga Elena Arnaiz añade que trabajar sin un propósito claro y sin recursos suficientes es un camino hacia el agotamiento.
Un estudio reciente en Nature Human Behaviour concluyó que altos niveles de recompensa o castigo pueden intensificar la monitorización consciente, afectando negativamente el rendimiento. Por lo tanto, gestionar adecuadamente la presión y anticiparse a estos eventos puede ser clave para evitar el estrés y el bloqueo en el entorno laboral.