El negocio de banca privada en España ha experimentado un aumento notable, gracias a la incorporación de nuevos clientes y el crecimiento de los activos alternativos. Esta evolución se traduce en un impacto positivo en la entidad, que ha visto cómo su actividad ha repuntado en los últimos meses.
La captación de clientes ha sido un factor clave en este crecimiento, con un interés creciente por parte de inversores en productos financieros no tradicionales. Este cambio en la preferencia del mercado podría abrir nuevas oportunidades para la entidad en el sector financiero español.