El inspector general de la Reserva Federal de Estados Unidos ha concluido que no existen elementos que justifiquen una denuncia penal ni pruebas de conducta inapropiada en relación con la reforma de la sede del banco central, que tuvo lugar durante el mandato de Jerome Powell. Sin embargo, el informe destaca serias deficiencias en la supervisión del proyecto, que resultaron en un sobrecoste cercano a 1.000 millones de dólares.
A pesar de la falta de irregularidades penales, el expresidente Donald Trump ha reiterado su demanda de dimisión para Powell, quien ha estado al frente de la Fed desde su nombramiento como gobernador. Esta situación se intensifica en un contexto donde Trump busca ejercer influencia sobre la política monetaria del banco central estadounidense.
El actual presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha manifestado que planea implementar las recomendaciones del informe y procederá a contratar a un auditor independiente para llevar a cabo una revisión exhaustiva de los costes asociados al proyecto de renovación de los dos edificios históricos ubicados en el National Mall de Washington.
El coste total del proyecto de renovación ha alcanzado aproximadamente 2.400 millones de dólares, lo que ha servido como argumento para que Trump orqueste intentos de destitución de Powell. Además, el presidente está intentando destituir a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, debido a supuestas irregularidades en un asunto no relacionado con el proyecto de renovación.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha decidido archivar la investigación relacionada con Jerome Powell, lo que podría repercutir en la estabilidad y la percepción del liderazgo actual en la Fed. A pesar de las críticas y la presión política, Powell ha mantenido su posición en el banco central.
Contexto: La Reserva Federal es la entidad encargada de la política monetaria en Estados Unidos y juega un papel crucial en la economía global. La supervisión y gestión de sus proyectos e iniciativas son esenciales para mantener la confianza tanto en el sistema financiero estadounidense como en el internacional. La controversia en torno a la renovación de la sede del banco central destaca la tensión entre la política y la economía, especialmente en un año electoral donde las decisiones de la Fed pueden tener implicaciones significativas para el mercado y la opinión pública.