El 24 de septiembre de 2026, Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, presentó ante la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital un informe sobre el Plan de Respuesta y de Relanzamiento Comercial. Hasta la fecha, el Gobierno ha asignado solo el 43% de los 14.100 millones de euros en ayudas prometidas para mitigar el impacto de la guerra arancelaria iniciada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
De los fondos comprometidos, se han distribuido 6.192,4 millones de euros en ayudas, lo que representa un avance modesto comparado con los 5.477 millones de euros ejecutados hace seis meses, que equivalían al 37% del total. Esto indica que solo se han añadido 715 millones de euros en medio año, lo que genera preocupaciones sobre la efectividad del programa.
El sector empresarial ha mostrado una clara reticencia hacia los créditos y avales ofrecidos por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con un uso de apenas el 0,02% del total disponible. Las líneas de ayudas más solicitadas han sido la ICO canal internacional y la cobertura del CESCE, que han repartido 1.985 millones y 1.635 millones de euros, respectivamente. Este escaso interés en los préstamos refleja una tendencia donde las empresas prefieren evitar mayores deudas.
La guerra comercial ha tenido un impacto significativo, con las exportaciones a Estados Unidos cayendo un 12% y las importaciones un 20%. Este deterioro en las relaciones comerciales ha llevado a los expertos a cuestionar la viabilidad de los programas de ayuda, previendo que es poco probable que se cumplan las metas de utilización de los fondos prometidos por el Gobierno.
El bloque de ayudas ha ido creciendo hasta alcanzar los 14.500 millones de euros, pero el escepticismo sobre el uso efectivo de estos recursos persiste. Durante años, las ayudas del Ejecutivo se han caracterizado por una amplia disponibilidad de créditos y avales que superan las subvenciones efectivas, lo que ha generado desconfianza entre las empresas.
Contexto: A lo largo de los últimos años, el Gobierno de Pedro Sánchez ha intentado implementar diversas medidas para fomentar el crecimiento económico y ayudar a las empresas frente a crisis externas. Las ayudas de los fondos europeos Next Generation, que deberían fortalecer el tejido productivo, han sido objeto de críticas por su escasa puesta en marcha. En este contexto, el impacto de la guerra arancelaria ha resaltado la vulnerabilidad del comercio exterior español y la necesidad de un enfoque más efectivo para garantizar el apoyo a las empresas afectadas.