Una nueva disputa entre el Reino Unido y Estados Unidos ha surgido, centrada en la regulación de las redes sociales. El Gobierno británico, liderado por el primer ministro Keir Starmer, planea restringir el acceso de los menores a estas plataformas antes de finalizar el año. Esta iniciativa ha generado el rechazo del Gobierno estadounidense, que considera que tales regulaciones afectan desproporcionadamente a las empresas de Silicon Valley, que dominan el mercado europeo.
La embajada de EEUU en Londres ha expresado su preocupación a través de un comunicado, argumentando que las restricciones no solo limitan la libertad de expresión, sino que también imponen una carga de cumplimiento excesiva. El comunicado menciona que las prohibiciones no son efectivas, haciendo referencia a la situación de TikTok en el país.
A pesar de la presión de Washington, Starmer se mantiene firme en su enfoque, buscando alinearse con un electorado que muestra desconfianza hacia las grandes tecnológicas. Los portavoces del primer ministro han afirmado que Londres prioriza lo que considera mejor para las familias en el país.