Los autónomos agrarios en España continúan movilizándose, a pesar de que el Gobierno ha decidido prorrogar hasta el 31 de diciembre la ayuda de 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola. Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA consideran que esta medida es insuficiente, dado que el coste de producir una hectárea de cereal de secano ha aumentado un 21,6% en comparación con el año anterior, y el precio del combustible ha experimentado un incremento interanual del 51%.
La situación ha llevado a algunos agricultores a cuestionar la rentabilidad de sembrar ciertas superficies en los próximos meses. Según Asaja, el coste de producción por hectárea ha pasado de 630,75 euros a 766,93 euros, lo que representa un aumento de 136 euros. A pesar de que el precio recibido por el trigo ha subido en torno a un 14%, las organizaciones agrarias argumentan que mantener la bonificación en 20 céntimos no compensa el aumento de la factura, especialmente durante las campañas de mayor consumo de combustible.
Las protestas podrían incluir una concentración ante el Ministerio de Agricultura y movilizaciones en diversas comunidades autónomas. Los autónomos del campo demandan acciones que realmente aborden el incremento de los costes. COAG ha advertido sobre el riesgo de que hectáreas queden sin sembrar, mientras que UPA ha solicitado que se actúe también sobre los precios y los beneficios de las empresas petroleras.
El Gobierno ha asignado un presupuesto adicional de 67 millones de euros para las ayudas al combustible agrario y pesquero, manteniendo el límite de 20 céntimos por litro para el gasóleo B utilizado por agricultores y ganaderos, y prolongando el esquema que vencía el 30 de septiembre. Sin embargo, las organizaciones agrarias sostienen que esta cantidad no ha aumentado al mismo ritmo que el precio del combustible.
Asaja ha calculado que las labores de otoño sobre los 22 millones de hectáreas que pueden ser labradas costarán al sector al menos 200 millones de euros más en gasóleo en comparación con el año anterior. Pedro Barato, presidente de Asaja, ya había señalado previamente que parte de la superficie agrícola podría no ser sembrada si no se compensan los costes crecientes. “O compensan o, al menos por parte de Asaja, las movilizaciones van a seguir existiendo”, indicó.
Contexto: El sector agrario en España ha enfrentado desafíos significativos en los últimos años, especialmente por el aumento de los costes de producción y el impacto de la inflación en los precios de los insumos. Las organizaciones agrarias han expresado su preocupación por la sostenibilidad del cultivo y la capacidad de los agricultores para mantenerse en el mercado. A medida que se aproximan las campañas de siembra, la respuesta del Gobierno y la implementación de medidas adecuadas serán cruciales para garantizar la viabilidad de la agricultura en el país.