La inflación en Suecia ha alcanzado una tasa de apenas 0,3%, la más baja de Europa, gracias a un conjunto de políticas fiscales que han logrado contener los precios en un contexto marcado por la guerra en Irán y otras crisis geopolíticas. Esta cifra se refiere al índice de precios de consumo armonizado, correspondiente a agosto, y se compara notablemente con la media de 3,8% de la Unión Europea, que se anticipa para septiembre. En contraste, España enfrenta una inflación cercana al 5%.
A pesar de que la inflación sueca era del 3% a principios de 2025, el descenso actual es notable. Esto es atribuible a las políticas fiscales implementadas por el Gobierno sueco desde la invasión rusa de Ucrania, destinadas a ayudar a los hogares a enfrentar la incertidumbre económica. Entre estas medidas se encuentran las reducciones de impuestos en alimentos, electricidad y combustibles, así como subvenciones al transporte público.
Erik Glans, responsable de Inflación en el Instituto Nacional de Investigación Económica (NIER), ha afirmado que sin estas intervenciones fiscales, la inflación habría sido considerablemente más alta. En abril, Suecia redujo el tipo impositivo sobre los alimentos del 12% al 6%, una medida que permanecerá vigente hasta finales de 2027. Desde julio, el Gobierno también ha subvencionado el 50% del coste del transporte público, con la intención de continuar esta ayuda hasta finales de este año.
En el caso del combustible, se ha implementado un alivio fiscal de aproximadamente tres coronas suecas (equivalente a 27 céntimos de euro) por litro. Además, se han establecido paquetes para mitigar las fluctuaciones en los precios de la electricidad, lo que ha contribuido a mantener la inflación en niveles bajos.
Estas políticas contrastan con la situación en España, donde la inflación se ha visto impulsada por factores externos y locales, generando preocupaciones sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos. A medida que las tensiones geopolíticas continúan, el modelo sueco de políticas fiscales se presenta como un ejemplo a seguir para otros países europeos que luchan contra la inflación.
Contexto: La elevación de precios en España ha sido un tema candente en los últimos años, especialmente durante la crisis provocada por la pandemia y la guerra en Ucrania. Las medidas del Gobierno español han incluido diversos paquetes de ayudas, aunque la efectividad de estas ha sido debatida. En comparación, Suecia ha optado por un enfoque más agresivo en la reducción de impuestos, lo que ha permitido mantener su inflación en niveles históricamente bajos, algo que puede influir en las políticas económicas en otros países de la región.