El Producto Interior Bruto (PIB) de España creció un 0,7% en el segundo trimestre de 2026, logrando una mejora de una décima en comparación con el primer trimestre del mismo año. Este aumento se atribuye principalmente al consumo de los hogares, la inversión y el sector de la construcción. A pesar del contexto inflacionario generado por la guerra en Irán, el país ha mantenido un crecimiento sostenido, encadenando 24 trimestres consecutivos de crecimiento positivo.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el crecimiento interanual se situó en un 2,6%. Este dato se alinea con las cifras avanzadas en julio y refleja la resiliencia de la economía española frente a las dificultades globales. El consumo de los hogares ha sido un motor clave, contribuyendo 1,1 puntos al crecimiento del PIB entre abril y junio. Es notable que la demanda nacional ha sido fundamental para el crecimiento, con el consumo de los hogares aumentando un 3,5% en términos interanuales y el de las Administraciones Públicas incrementándose un 2,6%.
Sin embargo, la demanda externa ha tenido un impacto negativo, restando casi un punto al crecimiento interanual y medio punto al crecimiento trimestral. A pesar de esto, la inversión ha mostrado un desempeño sólido, con la formación bruta de capital creciendo un 5,0% en comparación con el año anterior, lo que representa un aumento de ocho décimas respecto al trimestre anterior.
El sector de la construcción ha experimentado un crecimiento notable, con un aumento del valor añadido bruto del 4,3% interanual y un 1,4% en comparación con el trimestre anterior. Además, el sector servicios también ha contribuido al dinamismo económico, aumentando su volumen en un 2,9% en términos interanuales.
A pesar de los desafíos globales y la crisis inflacionaria, el mercado laboral se mantiene robusto, lo que sugiere una continuidad en la recuperación económica. La combinación de un consumo interno fuerte y una inversión creciente podría proporcionar una base sólida para el crecimiento futuro.
Contexto: La economía española ha estado enfrentando retos desde el inicio de la guerra en Irán, que ha generado presiones inflacionarias en muchos países. En este contexto, el Banco Central Europeo ha ajustado sus políticas monetarias para intentar controlar la inflación, mientras que la Hacienda española busca mantener un equilibrio fiscal. Las proyecciones de crecimiento para España siguen siendo positivas, con el país demostrando una capacidad de adaptación a las fluctuaciones del mercado global. La construcción y los servicios son sectores clave que han contribuido significativamente a la economía nacional, reflejando la importancia de un crecimiento sostenible en el contexto actual.