En la madrugada del 17 de julio de 2002, se llevó a cabo la operación militar conocida como Romeo-Sierra, ordenada por el Gobierno de José María Aznar. Esta intervención fue ejecutada por miembros de las Operaciones Especiales del Ejército de Tierra y de la Infantería de Marina para desalojar un retén de efectivos de la Marina marroquí que había acampado en el islote de Perejil, cerca de Ceuta, seis días antes. El operativo fue una respuesta a la presencia marroquí en un territorio español.
El mismo día de la operación, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, y la ministra de Exteriores, Ana Palacio, comparecieron en una sesión conjunta de sus respectivas comisiones parlamentarias. La comparecencia se llevó a cabo a petición propia de los ministros, quienes buscaron explicar los detalles del operativo militar y la situación generada por la ocupación del islote.
Durante esta comparecencia, el líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero del PSOE, expresó su apoyo al Gobierno. Afirmó que su partido actuaría con “apoyo, comprensión y solidaridad”, destacando la importancia de una gestión responsable de la crisis con el país vecino. Este gesto de cooperación entre el Ejecutivo y la oposición subrayó la seriedad de la situación y la necesidad de unidad en temas de defensa nacional.
La operación Romeo-Sierra fue un hito en las relaciones entre España y Marruecos, evidenciando las tensiones históricas que han caracterizado sus vínculos. La intervención militar, aunque breve, provocó reacciones tanto en el ámbito nacional como internacional, destacando la relevancia estratégica del islote de Perejil en el contexto del control territorial en el Mediterráneo.
Contexto: La ocupación del islote de Perejil por fuerzas marroquíes en julio de 2002 se enmarca en un largo historial de disputas territoriales entre España y Marruecos, que incluye la soberanía sobre enclaves como Ceuta y Melilla. Este conflicto también resalta la importancia de la cooperación en materia de defensa y seguridad en la región, especialmente en temas de control marítimo y migración. Las relaciones entre ambos países han fluctuado a lo largo de los años, influidas por intereses políticos y económicos, así como por la historia colonial.