A cierre de 2025, la inversión total en capital de impacto en España alcanzó los 5.051 millones de euros, que incluye tanto inversión directa como financiación bancaria de impacto. Adicionalmente, hay 1.560 millones de euros comprometidos que aún están pendientes de desplegar, lo que indica un potencial de crecimiento para el mercado. Estos datos surgen del estudio preliminar sobre oferta de capital de impacto presentado en el VII Camino al Impacto de SpainNAB.
En el año 2025, la inversión de impacto se elevó a 3.217 millones de euros, lo que supone prácticamente el doble de lo que se registró en 2023. De esta cantidad, 2.644 millones de euros corresponden a inversiones directas, mientras que 573 millones de euros fueron canalizados a través de otros vehículos de inversión. Las expectativas para el futuro son optimistas, ya que el 74% de las entidades que realizan inversión directa planean aumentar sus inversiones o activos bajo gestión, sin que ninguna de las consultadas prevé una disminución en los próximos años.
La diversidad en el tipo de inversores también está en aumento. Los fondos de impacto siguen siendo los principales actores en la inversión directa, representando cerca de tres cuartas partes de las entidades analizadas y mostrando un crecimiento del 71% en dos años. No obstante, la categoría que incluye a otros inversores ha experimentado el mayor crecimiento porcentual, superando el 200%. Este grupo abarca family offices, inversores corporativos, financiación pública y plataformas de crowdfunding, lo que contribuye a diversificar las fuentes de capital en el mercado.
El incremento en el ecosistema de la inversión de impacto también ha llevado a una mayor atención hacia actores menos visibles, como los business angels, quienes son especialmente importantes en las fases iniciales de proyectos. Según Marta Huidobro, presidenta de AEBAN y cofundadora de WA4STEAM, su contribución va más allá de la financiación, ya que su modelo combina capital con tiempo, conocimientos, contactos y apoyo al emprendedor. Sin embargo, Huidobro advierte que aún existen barreras que impiden movilizar más inversión, incluyendo aspectos relacionados con la fiscalidad y la dificultad en el acceso a capital.
Contexto: La inversión de impacto en España ha ido cobrando relevancia en los últimos años, en un contexto donde las empresas buscan cada vez más integrar criterios de sostenibilidad en sus modelos de negocio. Con la creciente preocupación por el cambio climático y los problemas sociales, entidades como SpainNAB trabajan para fomentar este tipo de inversiones. El capital de impacto se ha convertido en una herramienta clave para abordar desafíos sociales y medioambientales, y su crecimiento es un indicador de cómo los inversores están adaptando sus estrategias hacia un futuro más sostenible.