La inflación en España, impulsada por la guerra en Irán, se mantendrá elevada en los próximos años, con previsiones del Banco de España que apuntan a un 3,9% para este año y 3,7% para el siguiente. Este incremento se produce en un contexto de mercados energéticos inestables, que han encarecido diversos bienes. A pesar de esta situación, se han mejorado las expectativas de crecimiento económico; la proyección del PIB para 2026 ha sido revisada al alza, alcanzando un 2,6%, y se prevé un 2,2% para 2027.
El informe del Banco de España, datado el 9 de octubre de 2026, señala que la inflación en el país ha crecido más rápidamente que en la Unión Económica y Monetaria (UEM). En septiembre, los precios de la energía experimentaron un aumento interanual del 22%, contribuyendo de manera significativa a este incremento. Además, la diferencia con la zona euro se amplió en ese mes, con una inflación general que llegó a ser 1,2 puntos porcentuales más alta, mientras que la inflación subyacente se amplió en 1 punto.
Los precios de los servicios, particularmente en el sector del turismo, la hostelería y el ocio, han mostrado una resistencia a la baja, con incrementos superiores al 4% interanual. A su vez, la inflación de los alimentos también ha repuntado debido a la subida del 2,7% en los precios de los productos frescos durante agosto y septiembre. Estas dinámicas de precios resaltan la presión inflacionaria que enfrenta la economía española.
A pesar de la incertidumbre internacional y de una política monetaria que se espera menos favorable, el Banco de España confía en que la actividad económica se mantenga sólida. Durante el segundo trimestre, se registró un crecimiento del 0,6%, y se espera que esta tendencia continúe en el tercer trimestre. Sin embargo, las autoridades han advertido que una intensificación de las tensiones bélicas podría tener un impacto negativo en estas proyecciones.
Contexto: En los últimos años, la economía española ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19 y fluctuaciones en los precios de la energía. El euríbor ha experimentado variaciones que afectan la financiación de hipotecas, mientras que el IBEX 35 ha mostrado volatilidad en respuesta a las condiciones económicas globales. La evolución de la guerra en Irán y su impacto en los mercados energéticos han sido factores críticos para la planificación económica en España, afectando tanto la inflación como el crecimiento del PIB. Las decisiones de política económica del Banco de España seguirán siendo vitales para mitigar los efectos de este entorno incierto.