La deuda pública mundial alcanzará más del 100% del PIB en el año 2030, según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este niveles no se han visto desde el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. El informe, que fue publicado el 14 de octubre de 2026, destaca que la carga efectiva de los intereses también aumentará, pasando del 2,3% en 2021 al 3,7% a finales de esta década, lo que representa una presión significativa sobre los presupuestos públicos de los países.
Las alarmas se han encendido debido al rápido aumento del endeudamiento a nivel global, impulsado por el incremento en los rendimientos de los bonos soberanos. Entre febrero y septiembre de este año, la rentabilidad de los bonos emitidos por los países del G7 creció en un punto porcentual, alcanzando niveles no vistos en dos décadas. La situación se agrava por el contexto de tipos de interés más altos y la presión inflacionaria, que están forzando a los gobiernos a implementar políticas monetarias más restrictivas.
Entre los factores que están elevando los rendimientos en las economías avanzadas se encuentra la crisis del precio del petróleo, que se sitúa en torno a los 105 dólares por barril de Brent. Además, la inflación persistente y una creciente demanda de inversión, junto con expectativas de crecimiento futuro asociadas a la inteligencia artificial, contribuyen a esta tendencia. Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, comentó en una rueda de prensa en Bangkok que la inversión en infraestructura relacionada con esta tecnología ha permitido mantener un crecimiento global del 3% a pesar de la inestabilidad en el mercado energético.
El incremento en los rendimientos de los bonos tiene un impacto directo en las finanzas públicas. El FMI prevé que el coste medio efectivo de los intereses de la financiación pública se eleve, lo que obligará a los gobiernos a ajustar sus presupuestos para hacer frente a este aumento. En el caso de Estados Unidos, se espera que en 2031 se destine un 5,7% del PIB al pago de intereses, cifra que coincide con la proyección de gasto para la Seguridad Social del país.
Este panorama financiero plantea retos significativos para los gobiernos que luchan por equilibrar el crecimiento económico con la gestión de la deuda. Las políticas monetarias restrictivas podrían intensificarse si la inflación no se controla, lo que afectaría a la capacidad de los países para financiar sus deudas de manera sostenible.
Contexto: La preocupación por el aumento de la deuda pública mundial se intensifica en un momento en que muchos países luchan por recuperarse de los efectos económicos de la pandemia de COVID-19. Los gobiernos han incrementado sus gastos para mitigar el impacto de la crisis sanitaria, lo que ha llevado a un aumento sin precedentes en la deuda. El FMI ha estado advirtiendo sobre la necesidad de que los países implementen medidas que aseguren la sostenibilidad de sus finanzas públicas a largo plazo, especialmente en un entorno global marcado por la incertidumbre económica.