El manejo financiero en una pareja puede generar tensiones, especialmente cuando hay diferencias significativas en los ingresos de sus miembros. Según Elisabet Ruiz Dotras, doctora en Ciencias Económicas y profesora universitaria, es fundamental que las contribuciones a los gastos comunes sean proporcionales a los ingresos de cada uno, en lugar de dividirse equitativamente.
Por ejemplo, si un miembro de la pareja gana 5.000 euros al mes y el otro 1.000 euros, el primero aporta alrededor del 83% de los ingresos totales, mientras que el segundo contribuye el 17%. En este contexto, si deciden destinar el 20% de sus ingresos al fondo común, cada uno debe aportar en proporción a su salario, lo que ayuda a equilibrar la carga económica.
Sin embargo, la situación se complica al considerar también el tiempo dedicado al hogar y el cuidado de los hijos. Dotras destaca que, generalmente, es la mujer quien reduce su jornada laboral para atender estas responsabilidades, lo que no solo genera ahorros en servicios de cuidado, sino que también afecta su cotización en la Seguridad Social y su futura pensión de jubilación.