Telefónica ha propuesto un incremento significativo del 116,4% en los precios del alquiler de sus conductos y postes subterráneos para las empresas de telecomunicaciones rivales, a ejecutar en un plazo de cinco años. Esta medida busca reemplazar la actual regulación establecida por la CNMC con un compromiso voluntario que permite una subida escalonada de precios, comenzando con un 30% inicial.
La compañía también planea aplicar incrementos adicionales del 16,96% durante tres años, finalizando el periodo con aumentos del 2% en los dos últimos años. Este ajuste afectará a los precios recurrentes, que son aquellos que se abonan mensualmente, generando una fuerte oposición entre sus competidores.
La reacción de las empresas rivales ha sido contundente, con quejas formales dirigidas a Bruselas en abril. Directivos de empresas como Masorange y Digi han expresado su rechazo a esta propuesta, argumentando que afectará drásticamente su operativa y capacidad competitiva en el mercado.