Los autónomos dedicados al olivar y las pequeñas y medianas empresas (pymes) que operan almazaras podrían enfrentarse a la obligación de dejar de comercializar hasta el 20% del aceite producido durante la cosecha de 2026. Esta medida, aún no confirmada, forma parte de un mecanismo que está preparando el Ministerio de Agricultura para evitar que una cosecha abundante cause una drástica caída en los precios de venta al productor.
El impacto económico de esta iniciativa podría ser significativo, con un costo estimado de hasta 11,68 millones de euros para los operadores afectados. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha expresado preocupaciones sobre el posible encarecimiento del producto, lo que podría impedir que comercios, bares y restaurantes se beneficien de los precios más bajos que podría ofrecer una cosecha generosa.
Se espera que la producción de aceite alcance las 1,6 millones de toneladas para esta campaña, lo que representa un incremento del 25% en comparación con la anterior. Esta abundancia de producto ha llevado al Ministerio a considerar la reserva de parte del aceite para compensar futuras cosechas que puedan ser deficientes, con el fin de proporcionar estabilidad a los ingresos de los olivareros.
Aunque la retirada del producto no es obligatoria, los autónomos podrían enfrentarse a mayores costos si las almazaras trasladan los gastos de almacenamiento a los precios de venta. El proyecto del Ministerio prevé que el porcentaje de retirada se determine antes del 15 de noviembre de 2026, en función de las condiciones de sobreoferta que se presenten. La CNMC ha solicitado que se demuestren los beneficios y se cuantifiquen los costos asociados a esta medida antes de su implementación.
En este contexto, la obligación de almacenar el aceite recaerá sobre las productoras, quienes deberán realizar declaraciones mensuales del producto retenido, ya sea en instalaciones propias o ajenas. Sin embargo, los agricultores que entregan aceitunas, las envasadoras sin actividad productiva y los comercios no estarán obligados a cumplir con esta condición, aunque podrían ver sus ingresos o compras afectados por la oferta en el mercado.
Contexto: La recolección de aceitunas es una parte crucial de la economía agrícola en España, donde el aceite de oliva es un producto emblemático y fundamental para la gastronomía. Este país es uno de los principales productores a nivel mundial, con una superficie de cultivo de más de 2,5 millones de hectáreas. La regulación del mercado del aceite es vital para mantener la rentabilidad de los productores, especialmente en un contexto de fluctuaciones de precios y cambios en la demanda tanto a nivel nacional como internacional.