Las saunas están experimentando un resurgimiento notable en el ámbito del bienestar y el ocio, siendo cada vez más comunes en centros de spa de lujo y lugares de encuentro. En ciudades como San Francisco y Nueva York, estas instalaciones han evolucionado, convirtiéndose en espacios de socialización y entretenimiento, incluso con una sauna flotante en la Bahía de San Francisco.
Este fenómeno refleja una tendencia más amplia en el sector tecnológico, que busca modernizar prácticas antiguas como la sauna, que se remonta a la Edad de Piedra. La popularidad de estos espacios se ha visto impulsada por la necesidad de los usuarios de encontrar lugares innovadores para relajarse y conectar.
La última novedad es la incorporación de saunas de alta tecnología en los hogares, lo que representa un nuevo enfoque en el bienestar personal. Este desarrollo muestra cómo el interés por lo antiguo se fusiona con la innovación moderna, creando nuevas experiencias para los consumidores.