Nusantara, la futura capital de Indonesia, muestra un avance notable en su centro administrativo, donde el palacio Garuda se erige como un símbolo central. Sin embargo, la realidad de la ciudad va más allá de la mera construcción de edificios. Se requieren residentes, actividad económica y servicios para que la ciudad funcione plenamente. En este sentido, la distancia entre el progreso físico y la visión a largo plazo de Nusantara es significativa.
Según información de Nikkei Asia, el área administrativa de aproximadamente 6.600 hectáreas parece casi lista, aunque muchos de los edificios aún están desocupados. Actualmente, solo hay alrededor de 1.000 empleados públicos viviendo en la zona, muy por debajo de los más de 10.000 que se habían previsto originalmente. A medida que se acerca 2024, la actividad constructiva y comercial ha disminuido, lo que plantea un desafío adicional: no solo se trata de finalizar las obras, sino de asegurar que el desarrollo continúe avanzando.
La ambición de Nusantara se hace evidente al considerar su tamaño total. El KIPP, que alberga las principales oficinas del gobierno, abarca 6.671 hectáreas, mientras que el área urbana proyectada, conocida como KIKN, se extiende a 56.180 hectáreas. El territorio terrestre completo supera las 256.000 hectáreas, lo que implica que Indonesia no solo está creando una nueva sede administrativa, sino una ciudad mucho más vasta cuyo desarrollo está destinado a prolongarse durante varias décadas.
Una de las grandes diferencias en la planificación de Nusantara es la población esperada. Las proyecciones iniciales del Ministerio de Planificación del Desarrollo Nacional en 2020 indicaban que se esperaba que entre 1,7 y 1,9 millones de habitantes residieran en la nueva capital para el año 2045. Este objetivo implica una transformación mucho más profunda que simplemente reubicar las oficinas gubernamentales existentes.
La creación de una ciudad funcional requiere más que infraestructura física; es esencial atraer a los ciudadanos, fomentar la actividad económica y proporcionar servicios básicos. La falta de población en Nusantara en este momento plantea interrogantes sobre el futuro del proyecto, que es ambicioso pero enfrenta múltiples desafíos. La visión inicial debe ir acompañada de un plan efectivo para conseguir que los empleados y sus familias se muden y se establezcan en esta nueva área.
Contexto: Nusantara fue concebida como una respuesta a los problemas de congestión y deterioro ambiental en la actual capital, Yakarta, que enfrenta graves desafíos debido a su alta densidad poblacional y riesgos de inundaciones. El gobierno indonesio ha invertido en este proyecto desde 2020, buscando crear un centro administrativo moderno que también promueva el desarrollo urbano sostenible. La reubicación de la capital es un paso hacia un equilibrio territorial en el país, que busca diversificar la economía y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.