La industria de pagos a nivel global está experimentando una reestructuración significativa, lo que ha llevado a la previsión de más de 16.000 despidos. Un reciente informe de Boston Consulting Group (BCG) indica que los ingresos del sector europeo de pagos alcanzarán los 408.000 millones de dólares (equivalente a 362.000 millones de euros) para el año 2030, un incremento desde los 315.000 millones de dólares de cierre en 2025.
El análisis destaca que, aunque el sector mantendrá una trayectoria de crecimiento en los próximos cinco años, este será a un ritmo más moderado que en el pasado. Se estima que la tasa de crecimiento anual compuesta será del 5%, contrastando con el 7% registrado durante los seis años anteriores. A nivel global, los ingresos del sector de pagos alcanzaron aproximadamente dos billones de dólares en 2025 y se proyecta que ascenderán a cerca de 2,6 billones de dólares en 2030.
Este cambio en las proyecciones se debe a una transformación en los factores que han impulsado la expansión del sector. Se prevé que los ingresos vinculados a transacciones crezcan un 6% anual hasta 2030, lo que superará el crecimiento del resto del mercado. Sin embargo, la contribución de los tipos de interés a otras fuentes de ingresos ha disminuido, y la migración del efectivo a medios digitales se enfrenta a un potencial más limitado en economías más desarrolladas.
El informe también señala que la evolución del sector de pagos es asimétrica. Mientras que en los mercados maduros se observa una desaceleración, regiones como Oriente Próximo y África están proyectadas a crecer alrededor de un 8% anual, y América Latina un 7%, impulsadas por un avance más notable en la digitalización de los pagos. Esto está creando una mayor presión en la rentabilidad del sector.
El futuro del sector se centrará más en la actividad transaccional y en los servicios relacionados con el movimiento del dinero. Los pagos instantáneos, los instrumentos de pago tokenizados y las aplicaciones de la inteligencia artificial están ampliando las capacidades de la infraestructura financiera, lo que representa un cambio hacia nuevas formas de ingresos.
Contexto: La evolución de la industria de pagos refleja tendencias globales que afectan a España, donde el uso de medios de pago digitales ha ido en aumento en los últimos años. Las principales entidades financieras están adaptándose a esta transformación, con un interés creciente en la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia y la rentabilidad. El crecimiento de la digitalización en el país y la presión sobre la rentabilidad en el sector son temas centrales en este contexto económico.