Un incidente reciente ha puesto de manifiesto vulnerabilidades en la seguridad de la fragata Zr.Ms. Evertsen, que formaba parte del grupo de combate del portaaviones francés Charles de Gaulle. Un rastreador Bluetooth de bajo coste fue enviado por correo militar y pudo seguir la ubicación de la fragata durante varias horas, según informaciones de Omroep Gelderland.
La situación se agravó debido a que la Evertsen estaba en una misión crítica, encargada de proteger al portaaviones de amenazas aéreas y de misiles. Esto convierte la ubicación del buque en un dato especialmente sensible en el contexto de una operación militar activa.
La entrada del rastreador en el sistema postal militar revela fallos en los procedimientos de seguridad existentes. Aunque los paquetes eran sometidos a controles de rayos X, los sobres no pasaban por el mismo proceso. Esta falta de control ha permitido que un dispositivo tan simple comprometiera la discreción del despliegue naval.