La bodega Artesa Winery, ubicada en Los Carneros, Napa Valley, ha sido vendida por el grupo Raventós Codorníu a Jean-Charles Boisset, propietario de Boisset Collection. Esta transacción se formalizó en la tarde del 23 de septiembre de 2026, aunque la cifra de venta no ha sido revelada por Sergio Fuster, CEO de Raventós Codorníu, quien indicó que el monto es proporcional al modelo premium de la bodega californiana.
Artesa Winery, que se especializa en la producción de vinos tranquilos, produce aproximadamente 230.000 botellas al año. En el último ejercicio fiscal, que concluyó en junio de 2026, reportó una facturación de 8 millones de euros y contribuyó con 3 millones de euros al EBITDA del grupo. Además, el beneficio operativo de Raventós Codorníu alcanzó un total de 46 millones de euros, lo que representa un aumento del 17% en comparación con el año anterior.
Sergio Fuster ha destacado la importancia de Artesa Winery en la historia internacional de la compañía, considerándola una de las bodegas más exitosas en su portafolio. Fuster expresó confianza en que Boisset será el "mejor custodio" para llevar adelante el desarrollo futuro de la bodega, dada su experiencia en el sector vitivinícola y su conexión con regiones emblemáticas de Francia y Estados Unidos.
Boisset Collection gestiona más de 30 bodegas y es reconocida por su enfoque en la calidad y la tradición vitivinícola. Jean-Charles Boisset, originario de Francia, ha dedicado su vida a unir las culturas vinícolas de Borgoña y California. Fuster también ha afirmado que el nuevo propietario tiene el conocimiento necesario para impulsar el potencial de Artesa y asegurar la continuidad de su legado.
A pesar de esta desinversión, el CEO de Raventós Codorníu ha descartado la venta de la bodega argentina del grupo, La Salvaje, por su carácter estratégico. La decisión de desinvertir en Artesa Winery forma parte de una estrategia más amplia del grupo, que busca optimizar su enfoque en las bodegas con mayor potencial de crecimiento.
Contexto: Raventós Codorníu es una de las bodegas más antiguas y reconocidas de España, con una historia que se remonta a 1551. La empresa ha estado en el negocio de la producción de cava y vino durante siglos y cuenta con una presencia significativa tanto en el mercado nacional como internacional. La reciente venta de Artesa Winery refleja una tendencia entre las bodegas españolas de reevaluar sus activos en el extranjero, buscando maximizar el rendimiento y centrarse en sus operaciones más exitosas. Con la industria vitivinícola en constante evolución, esta desinversión puede permitir a Raventós Codorníu reforzar su enfoque en el mercado europeo y mantener su competitividad en un sector altamente dinámico.