El 16 de octubre de 2025 marcó un hito en el sector bancario español, cuando se resolvió la OPA de BBVA sobre Banco Sabadell. Los accionistas de Sabadell decidieron rechazar la propuesta de BBVA, lo que permitió a Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, salir victorioso en esta contienda frente a Carlos Torres, presidente de BBVA. Este desenlace llevó a una celebración en las oficinas de Sabadell en Cataluña, mientras que BBVA consideró cerrado este capítulo.
La batalla por la adquisición se extendió durante un año y medio, período que estuvo marcado por cambios de sedes y de directivos, así como por la intervención del Gobierno español. Esta intervención fue crucial, ya que el Ejecutivo utilizó todos los recursos a su disposición e incluso creó nuevas estrategias para influir en las decisiones de los accionistas. Doce meses después de este intento de compra, se ha evidenciado que el desenlace se vio claramente afectado por la participación del Gobierno.
La OPA de BBVA no solo desafió a los accionistas, sino que también puso a prueba la autoridad de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La CNMC enfrentó cuestionamientos cuando el Gobierno revisó y endureció las condiciones iniciales que había establecido para la fusión. Por su parte, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tuvo que resolver dudas sobre la legislación vigente relacionada con las OPAs. Este escenario llevó al supervisor del mercado a ofrecer asesoría al Ministerio de Economía sobre una posible reforma de la ley, que lleva en vigor 20 años y presenta ciertas lagunas y contradicciones.
Entre los puntos críticos que se hicieron evidentes durante la OPA se incluyen las debilidades en el deber de pasividad y la fijación de precios equitativos en caso de una segunda OPA. Según fuentes cercanas al organismo regulador, la OPA de BBVA por Sabadell puso de relieve cuestiones que no habían sido suficientemente atendidas en operaciones anteriores.
A pesar del esfuerzo de BBVA, solo logró convencer al 25,33% de los accionistas de Sabadell y un 25,47% de los derechos de voto, quedándose por debajo del umbral mínimo del 30% requerido para que la OPA prosperara. Este hecho resalta la resistencia de los accionistas y la necesidad de un apoyo más amplio para llevar a cabo una operación de esta envergadura en el sector bancario nacional.
Contexto: El sector bancario español ha experimentado una serie de movimientos estratégicos en los últimos años, con fusiones y adquisiciones que buscan fortalecer la posición de las entidades en un contexto europeo cambiante. La competencia ha aumentado, y las instituciones deben adaptarse a un entorno donde la regulación y la intervención gubernamental juegan un papel fundamental. La OPA de BBVA por Sabadell fue una de las más significativas, no solo por su impacto inmediato, sino también por las lecciones que dejó en términos de regulación y estrategia en el mercado bancario.